viernes 14 de enero de 2011

Música sencilla, hecha por gente sencilla

Muchas personas han dicho que la música mapuche es monótona, y, peyorativamente, básica, porque no sale del compás pam-pam pam-pam.

Hoy hablaba de eso con una amigas, y les conté de unas sabias palabras que una vez leí: el valor de la música mapuche no reside en contener melodías de alta compejidad, sino en intentar, con toda la humildad del ser humano, reproducir un sonido sencillo y a la vez maravilloso, por ser el que indica que estamos vivos: los latidos del corazón (si se detienen a escuchar sus propios latidos, podrán comprobar que ese típico pam-pam pam-pam de la música mapuche sigue el mismo compás sístole-diástole sístole-diástole).

Es bastante lógico que una cultura de tanta sencillez y profundidad haya creado música sencilla, y con tanto significado; la música es reflejo de la cultura que la crea, no hay otra razón.

Tal vez la cultura mapuche, pausada y con poca ambición, les molesta a algunos chilenos porque es una sacada de madre a su afán de estar siempre produciendo y asegurando el futuro, y por eso se irritan al ver a personas que no ocupan la tierra para hacerse ricos ni está entre sus objetivos acumular bienes. Respecto a la música, tal vez esos sonidos parecen insípidos porque en la ciudad necesitamos sonidos cada vez más pesados para poder vibrar, pues las cosas sencillas hace rato dejaron de conmovernos; es cada vez mayor la intensidad que se necesita para zamarrearnos dentro de la banda sonora del caos en el que vivimos…